DESAFIO DE LOS VOLCANES 2005

EQUIPO CARA SUR

Luciano Sánchez, Daniel Epul, Silvia Postigo y Gabriel Strassburger

 

Lago Huechulafquen – Domingo 30 de Enero de 2005 – 16:00 hs.

“10…. 9…” comenzaba la cuenta regresiva

“8.... 7…. 6…” los últimos saltos al lado del kayak, que servían más para matar la ansiedad que para entrar en calor, con los remos en alto casi en señal de batalla

“5…. 4…. 3…” mirar hacia atrás buscando el rostro de los asistentes, eufóricos, alentándonos

“2… 1… 0” levantábamos los kayaks, cruzábamos los 5 metros de playa que nos separaban del agua… y de ahí en más la adrenalina se encargaría de transformar toda esa ansiedad en energía.

 

Así comenzaba la edición 2005 del Desafío de Los Volcanes, con una remada de más de 50 kilómetros que nos llevaría a recorrer prácticamente todo el Huechulafquen, de ida y vuelta. Ese lago que asusta por lo bravo, lo frío, lo grande. Y realmente nos ofreció todo lo que pudo, tanto viento que levantaba fuerte oleaje como calma, costas que se alternaban entre acantilados y pequeñas playas, los altos cerros que lo rodean y al fondo siempre el volcán Lanín.

 

23:30 hs.

Con temperatura bajo cero terminamos la remada y emprendimos el trekking por el camino al costado del lago. Trotamos cuanto pudimos para recuperar calor y mantener la posición 13 en la que nos encontrábamos.

Así llegamos al puesto de control 6 y comenzamos a subir la ladera, por la margen derecha de un río, en busca del 7. Lo que nunca encontramos fue la senda que las instrucciones nombraban. El monte se cerró en un espeso cañaveral que transformó nuestro paso en un avance extremadamente lento. Esto hizo que llegáramos al próximo PC en la posición 19.

Con la helada caída en la noche, las primeras luces del amanecer nos mostraban un mallín totalmente blanco, que se extendía hasta caer por la cascada La Garganta del Diablo, terminando abajo en un valle surcado por el arroyo.

Seguíamos avanzando lento, sin poder despegar. Las sendas que encontrábamos terminaban en el arroyo o subían perdiéndose en el monte achaparrado.

Llegando al PC 8 nos juntamos con otros equipos. ¿Posición?: 24… 

A partir de ahí, en lo que quedaba de esa etapa, hicimos todos los intentos posibles para recuperar las posiciones perdidas.

Lunes 31 de Enero – 12:01 hs.

Así tomamos las bicicletas en la posición 19. Pero ese esfuerzo tan temprano lo pagaríamos más adelante. Sabiendo que nuestro fuerte es la resistencia, la ansiedad pudo más, y quisimos recuperar lo perdido en pocas horas de carrera, cuando todavía teníamos varios días por delante.

Caminos, senderos por lugares que eran más que paisajes, y otra vez caminos. Así pasábamos por el extremo este del Lolog, subíamos hasta El Portezuelo, cruzábamos la pampa de Trompul, la estancia Quilanlague y llegábamos a Nonthue.

 

21:30 hs.

Terminábamos la primera etapa, nos reuníamos con los asistentes y descansábamos las primeras 5 horas obligatorias.

 

Martes 01 de Febrero – 03:30 hs.

Comenzamos la segunda etapa de trekking con el ascenso al cerro El Malo. Hacíamos cumbre a las 08:20 y emprendíamos el descenso, muy abrupto, hasta internarnos nuevamente en la espesa vegetación y llegar al “bosque caído”.

Desde ese lugar extraño, minado de enormes troncos caídos vaya a saber por qué, debíamos navegar hasta una laguna escondida. Mapa y brújula en manos, triangulamos y marcamos el rumbo a seguir. Avanzando por el bosque, bajando y subiendo infinidad de pequeñas quebradas, desembocamos en las puertas del PC 18.

Desde allí por una senda al 19, en el extremo oeste del Lolog, donde comenzaba el tramo que pondría a prueba la resistencia mental. 6 horas de cañaveral cerrado y troncos caídos. La vegetación tomaba su propia actitud, realmente parecía un bosque animado.

Se trataba de una vieja senda que cruzaba la frontera. Nos encontramos con el hito y junto a él el PC 20. A partir de ahí ya estábamos en Chile. Salimos por fin al camino y llegamos al lago Pirehueico. Hicimos aduana y descansamos en un comedor bien calefaccionado.

Ya la carrera tenía otro sentido para nosotros. Sabíamos que “la podíamos”. Nos sobraban las horas antes de los tiempos límites para cerrar los puestos de control.

Lo que ya no podíamos era achicar tiempos con otros equipos. Estábamos transcurriendo el tercer día de carrera, y casi por regla, tu puesto de llegada va a ser el que tengas a esa altura de la competencia.

Decidimos entonces disfrutar a pleno cada desafío que nos proponga el recorrido de ahí en más.

“¿Nos tiramos diez minutos?”… terminaron siendo 2 horas.

 

Miércoles 02 de Febrero – 02:45 hs.

Nos subimos a los botes para atravesar por completo el lago. Al principio acompañados por una leve brisa a favor, pero después las cosas comenzaron a complicarse. La brisa se transformó en fuertes ráfagas levantando un oleaje preocupante.

En plena noche, con apenas la luz de un cuarto de luna, cruzábamos de península a península, de una margen del lago a otra, desafiando al oleaje que para ese entonces estaba bastante bravo. Por momentos las olas cubrían por completo al kayak.

Fue el punto más riesgoso de nuestra travesía. Una volcada esa noche hubiese terminado con nuestra carrera… y tal vez con algo más también.

 

06:18 hs.

Llegamos a la costa y tomamos las bicis para un trayecto corto que terminaba en el mismo lugar, donde tendríamos la segunda parada obligatoria de 5 hs..

 

 

 

 

 

 

16:35 hs.  

Las mochilas cargadas a pleno con abrigo, comida, equipo de cuerdas, crampones y bastones. Así comenzamos el último trekking. Promediando las tres horas de marcha nos encontramos en el sector de cuerdas, en el salto del Huilo Huilo. Tres tirolesas, dos secciones de jumar y un rapel que completamos en el corto tiempo de una hora y media. ¿Los brazos?, para el recambio… ¿el espíritu? renovado y colmado de imágenes y sensaciones indescriptibles.

Y lo mejor estaría por venir.  

 

 

 

Jueves 03 de Febrero - 03:00 hs.

Comenzamos el ascenso al volcán Mocho. Primero un filo rocoso y después la nieve. Nos sentamos a ponernos los crampones. Cuando nos incorporamos descubríamos frente a nosotros la cordillera recortada por el amanecer, al tiempo que la brisa helada que subía desde el valle nos llenaba los pulmones.

Pocas horas más tarde hacíamos cumbre y el paisaje se convertía en una inmensa postal de 360 grados… y saber que estábamos formando parte de eso!!.

Habremos estado ahí casi media hora. Luego el descenso, muy distendido, tirándonos bolas de nieve, intentando esquiar en zapatillas… casi penoso si tenemos en cuenta que estábamos en una carrera, pero qué divertido.

 

 

 

 

 

 

 

15:30 hs.

Terminamos el trekking. Nos reunimos con los asistentes y descansamos las últimas 5 horas obligatorias.

 

20:30 Hs.

Ultima etapa de bicicleta. Después de haber errado el sendero y volver hasta el campamento, reiniciamos la marcha. Y las primeras cuatro horas fueron una verdadera “marcha” con la bicicleta en la mano. La vegetación muy cerrada, quebradas, arroyos, puentes caídos. De a poco todo eso se transformó en senda y luego en camino en el que por fin podíamos ponerle ritmo.

Pero esta etapa no podía salvarse del “palo en la rueda”. No fue un palo sino una zapatilla, pero con el mismo resultado: una rueda con 4 rayos cortados… y todavía quedaban 20 kilómetros.

 

Viernes 04 de Febrero – 13:10 hs.

Dejamos las bicis, comimos, descansamos más de una hora y tomamos los kayaks para recorrer los últimos 80 kilómetros que nos separaban de Valdivia, del arco de llegada.

Un río espectacular. Los primeros 40 kilómetros con bastante correntada, generando en la curvas unas correderas a veces peligrosas, pero que le imprimían buena velocidad a los botes. En la segunda mitad el río se transformaba casi en un lago que serpenteaba y avanzaba lento, junto con el atardecer y la noche, hasta Valdivia.

Quedaba nada más que la vuelta a la isla Tejas. La marea baja dejaba al descubierto peligrosos troncos que emergían como estacas desde lo profundo. El avance en ese “río del terror“ se hacía cada vez más lento, hasta que superamos el puente al sur de la isla y comenzamos a remontar el último brazo hasta la llegada.

Como cuando partíamos del Huechulafquen…

… otra vez los cuatro en los kayaks, remando quizá con la misma fuerza

… otra vez mirar a la costa buscando el rostro de los asistentes eufóricos, alentándonos

… otra vez los remos en alto… pero ahora para festejar la victoria.

Iguales situaciones en lugar y tiempo distintos.

 

Sábado 05 de Febrero – 01:47 hs.

Más de 500 kilómetros habían quedado atrás. Dos cumbres nuevas, dos lagos más en nuestro haber.

Después de 6 días de carrera cruzábamos el arco de llegada en Valdivia.

Y sólo en ese momento se valora cualquier sacrificio hecho para haberlo logrado.

Equipo CARA SUR

Luciano Sánchez, Daniel Epul, Gabriel Strassburger y Silvia Postigo

  Gracias CIMMA por el apoyo y por permitirnos compartir lo que vivimos en este relato.

Más información en el sitio oficial del Desafío de los Volcanes

Disclaimer: Las imágenes han sido tomadas del sitio web de volcanes